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La Paz Desobediente como Forma de Non-Cooperacion con un Orden Social Inhumano

La Paz Desobediente como Forma de Non-Cooperacion con un Orden Social Inhumano

Foto: Efra Tzuc

Este análisis resume y reflexiona sobre la siguiente investigación: Ameglio Patella, P. (2020). Paz desobediente: no-cooperación hacia las órdenes inhumanas. Polisemia, Colombia, 14(26), 1-26.

Temas de discusión

  • La paz desobediente trata acerca de desarrollar colectivamente conocimiento por medio de la reflexión y la acción, poniendo en tela de juicio algunos supuestos aceptados tácitamente sobre un orden social complejo y la obediencia a la autoridad, y fortaleciendo una identidad moral y planes de acción para desobedecer las órdenes sociales inhumanas.
  • La paz desobediente requiere: 1) pensamiento original y desobediencia a órdenes inhumanas; 2) humanización del adversario; 3) resistencia contra la injusticia más que la sola conclusión de un conflicto; 4) no-cooperación en ciclos de violencia, mediante la reflexión, la palabra y la acción en todo momento, y 5) el mantenimiento de la coherencia entre medios y fines.
  • Cualquiera acción a favor de la paz tiene que encarar al orden social y examinar qué se encuentra normalizado, incluyendo formas directas e indirectas de violencia.
  • Todos y todas tenemos algún tipo de poder. Si no ejercemos este poder, la injusticia continuará, pero si desobedecemos, nos humanizamos nosotros mismos y también a aquéllos que sufrirían las consecuencias del orden social dado.

Resumen

Con frecuencia se considera la paz como la ausencia de violencia, la convivencia de individuos y grupos y, simplemente, la vida ordinaria dentro de y entre sociedades. De acuerdo con este punto de vista, se piensa que, con frecuencia, puede lograrse la paz por medio de la fuerza (militar). Aquéllos que integran los grupos dominantes se benefician de este tipo de concepción de la paz. El autor de este artículo sostiene que el concepto de paz ha sido abusado y manipulado, despojado de su contenido o asociado con la militarización y la represión más que con la justicia. Para reapropiarnos del concepto de paz se introduce la noción de paz desobediente, construyendo el conocimiento de manera colectiva por medio de la reflexión y la acción, cuestionando los supuestos aceptados tácitamente sobre un orden social complejo y la obediencia a la autoridad, y desarrollando una identidad moral y planes de acción para desobedecer las órdenes sociales inhumanas.

Orden social  se refiere a la manera en la cual una sociedad se ha organizado. Normas, reglas, expectativas e instituciones compartidas colectivamente que mantienen dicha organización. Esta estructura “estable” es aceptada y mantenida por miembros de una sociedad. En el contexto de este artículo, el orden social utiliza el “arma de la normalización” para justificar la violencia y respaldar la obediencia a la autoridad.

El concepto teórico de paz desobediente surge de las tres décadas del autor dedicadas a la vida académica comprometida, el desarrollo de teorías, y el activismo en México (en terrenos diversos como derechos humanos, campañas contra la guerra, por la justicia y por el medio ambiente). Para ilustrar la paz desobediente, el autor comparte algunos actos noviolentos ocurridos en México, país en el cual las muchas injusticias y actos de violencia condujeron al autor a considerar lo que significa construir la paz, tanto para individuos como para la sociedad.

En el primer ejemplo, el autor examina un grupo de 3,360 maestros pertenecientes al sindicato magisterial Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Debido a sus protestas contra la llamada “Reforma educativa”, fueron despedidos por el gobierno, y convocaron a una huelga nacional en 2016, boicoteando la Evaluación obligatoria. Este acto constituyó una forma de objeción de conciencia originada en la percepción de que habían sido despedidos de manera injusta. El segundo ejemplo está constituido por las Brigadas Nacionales de Búsqueda de Personas Desaparecidas, organizadas por los familiares de las mismas en diferentes estados de la República Mexicana. Después de haber agotado las instancias formales y legales, las familias emprendieron sus propias búsquedas sin pedir permiso a las autoridades. No solamente desarrollaron sus propios sistemas de búsqueda y localización de personas desaparecidas, sino que también incrementaron su fuerza moral, política y social mediante la construcción de alianzas con otras organizaciones, iglesias y ONGs de muy distintos tipos. Decidieron ejercer su poder por medio de una forma autónoma de no-cooperación.

Ambos ejemplos comparten un rasgo importante de la resistencia no violenta: la activación de la reserva moral.  Cuando el orden social ha cruzado, históricamente, una “frontera moral”, se han producido protestas de masas o de individuos con alta capacidad de poder social para presionar a las autoridades. El autor observó momentos de indignación moral de cara a situaciones sumamente inhumanas en la historia mexicana reciente, dos de las cuales fueron la sublevación zapatista de 1994, para llamar la atención sobre la marginación de los pueblos indígenas (“¡Ya basta!”), y la respuesta a la desaparición de los 43 estudiantes normalistas en el estado de Guerrero (“¡Fue el Estado!”). Estos eventos desencadenaron una serie de reacciones importantes y radicales concebidas a partir de la noviolencia, y crearon condiciones para iniciar una paz desobediente.

En cada sociedad reside una reserva moral que le permite trazar una “frontera moral”. En situaciones de gran inhumanidad, algunos actores sociales no están dispuestos a aceptar ciertos eventos como normales, y expresan su indignación de manera pública. Estas personas pueden pertenecer a diversos grupos identificados, como líderes académicos, eclesiásticos,  campesinos, indígenas y sindicales, intelectuales y artistas. También puede tratarse de gente que toma las calles de manera masiva.

¿En qué consiste, pues, la paz desobediente? El autor subraya cinco principios que guían la práctica de la paz desobediente: 1) pensamiento original y desobediencia a órdenes inhumanas; 2) humanización del adversario; 3) resistencia a la injusticia más que la sola conclusión de un conflicto; 4) no-cooperación con ciclos de violencia, mediante reflexiones, palabras y acciones en todo momento, y 5) mantenimiento de coherencia entre los medios y los fines.

El proceso de construcción de la paz desobediente empieza con un esfuerzo por comprender la realidad social de la manera más objetiva y empírica posible. Un componente es la toma de conciencia de los hechos sociales observables e inobservables al interior de un determinado orden social. Para explicar esto gráficamente, la flor es lo observable, mientras las raíces y la tierra son lo inobservable. Cualquiera acción en favor de la paz tiene que encarar el orden social y examinar todo aquello que ha sido normalizado, incluyendo formas directas o indirectas de violencia. Esto resulta difícil, dado que el orden social nos mantiene inmovilizados en nuestro pensamiento y en la ciega obediencia al poder y la legalidad. La toma de conciencia social ampliada puede entonces provocar una ruptura del conocimiento y las suposiciones previas.

Otra parte del proceso trata sobre la toma de conciencia del propio poder. En esta forma de construcción de la paz nos damos cuenta de que tenemos algún tipo de poder que podemos ejercer en contra de las situaciones injustas. Si no ejercemos este poder, las injusticias continuarán, pero si desobedecemos, nos humanizamos nosotros mismos y también a las personas que sufrirían las consecuencias de ese orden social. Desobedecer a la autoridad, sin embargo, es difícil. La obediencia a la autoridad viene acompañada por un carácter sagrado e intemporal, y está subrayada por la ley. El autor hace hincapié en cómo la obediencia a la autoridad se encuentra profundamente enraizada en los individuos. La lógica que la sostiene es la del “buen ciudadano”, el “buen estudiante”, el “buen hijo” y, en su forma más transparente, el “buen soldado”, quien cumplidamente espera órdenes. En resumidas cuentas, el concepto de paz desobediente confronta este orden social por medio de la reflexión sobre eventos concretos, la generación de conocimientos y el desarrollo de una moral individual y una identidad social más fuertes.

Práctica Informativa

Este artículo constituye un intento exitoso por reapropiar la paz como un proceso viable –no como un resultado final- hacia el cambio social noviolento hacia la justicia y la igualdad, alejándonos de la violencia y el militarismo. Por una parte, una concepción demasiado “blanda” de la paz la hace meramente superficial y dependiente del lenguaje e imágenes que promueven el “sentirse bien”. Las palomas, las ramas de olivo, las personas dándose la mano, y los niños sonrientes están muy alejados de los procesos de transformación que deben producirse para la creación de un mundo más justo y pacífico. Por otra parte, la concepción dominante de la paz está enraizada profundamente en el militarismo: ir a la guerra para lograr la paz, la paz por medio de la fuerza, los “pacificadores” armados, y las armas nucleares para mantener la paz. La primera de las concepciones de la paz, aunque sea mayormente positiva en sus intenciones, es poco efectiva para el logro de cambios sociales y, en última instancia, está construida en torno de una complicidad con el sistema social injusto. La segunda, toma como rehén al término “paz” con tal de mantener un sistema destructivo de guerra.

¿De qué manera entonces se relaciona la paz desobediente con la construcción de paz? Si examináramos exclusivamente las medidas “tradicionales” de paz, como la cantidad de rebeldes armados o los acuerdos de paz firmados que han sido motivados y guiados explícitamente por el compromiso primario de poner fin a un conflicto armado, podríamos pasar por alto aquellas acciones que contribuyen al logro de una paz sostenible. Los actos de desobediencia, desafío o no-cooperación pueden contribuir a alcanzar una paz sostenible al llamar la atención sobre la injusticia. Por ejemplo, Megan Rapinoe, capitana del equipo nacional de futbol soccer estadounidense, campeón mundial, desafió públicamente al presidente Trump. Carola Rackete, capitana del barco de rescate de refugiados Sea Watch 3, desafió órdenes que le prohibían la entrada a un puerto italiano. Ambos actos son más que formas individuales de resistencia. Se enmarcan en un cuadro mayor de confrontación abierta con la autoridad y con un orden social inhumano. Estas mujeres están construyendo una paz desobediente.

De esta manera se vuelve claro que construir una paz desobediente no es nada cómodo. El concepto de paz desobediente hace mucho más hincapié en los procesos de cambio social que en las acciones finales o resultados. Esto es importante para aquellos de nosotros que nos hallamos involucrados en esfuerzos profesionales y organizacionales de construcción de paz que se encuentran plenamente enraizados y que cumplen integralmente con las estructuras de nuestro orden social. Como constructores de paz, debemos cuestionar el orden social en lugar de complacernos “haciendo el bien”. Cuando el trabajo por la paz no se enfrenta a un orden social inhumano, en el mejor de los casos resulta poco efectivo, y en el peor profundiza las injusticias e inequidades en nombre de la paz. El concepto de paz desobediente nos estimula a desarrollar nuestras capacidades para desobedecer todos y cada uno de los elementos inhumanos de un orden social.

¿Cuáles son, entonces, nuestros papeles como constructores de paz? Primero, en las democracias liberales occidentales, la paz desobediente requiere que examinemos cuidadosamente de qué manera las estructuras sociales han sido construidas alrededor de la dominación, la inequidad y la injusticia. Este orden sólo permite acciones en favor de la paz que no desafían el núcleo de las estructuras societarias de poder. Esto no es suficiente. Los esfuerzos encaminados a provocar el cambio necesitan estar canalizados hacia la impugnación y la transformación de aquellas estructuras, si se quiere alcanzar una paz verdadera y con justicia. Segundo, en aquellas sociedades donde las autoridades actúan con impunidad, la paz desobediente es relevante tanto por su desafío conceptual al orden social como por su uso práctico bajo la forma de resistencia civil noviolenta, para retirar el consentimiento a aquellos que ejercen el poder. Aclarando, el trabajo académico sobre la noviolencia estratégica y la desobediencia civil ha mostrado que, haciendo un balance, no es destructiva ni caótica, sino efectiva y creativa. El autor de este artículo considera que la desobediencia civil noviolenta es uno de los instrumentos mayores para el avance de la humanidad. En las propias palabras del autor: si nos preocupa la paz con justicia y dignidad, “a veces debemos actuar sin pedir permiso”.

Lecturas adicionales

 Sobre la paz desobediente:

Ameglio, P. (2019, julio 12). Rapinoe y Rackete: Dos capitanas de la desobediencia debida a órdenes inhumanas. Desinformémonos. Consultado el 19 de mayo, 2020 en https://desinformemonos.org/rapinoe-y-rackete-dos-capitanas-de-la-desobediencia-debida-a-ordenes-inhumanas/

Sobre la activación de la reserva moral:

Hiller, P. (2018, junio 27). Children in Cages Create Glimmers of the Moral Reserve. (Niños enjaulados crean destellos de la reserva moral). The Westside Gazette. Consultado el 19 de mayo, 2020 en: https://thewestsidegazette.com/children-in-cages-create-glimmers-of-the-moral-reserve/

Sobre la resistencia civil:

Peace Science Digest (2017, junio 7). Edición especial: Nonviolent Resistance (Resistencia noviolenta). Consultado el 19 de mayo, 2020 en: https://peacesciencedigest.org/special-issue-nonviolent-resistance/

Sobre la confrontación con el orden social:

Britt, L. (2020, abril 25). Meet the new generation of tax resisters refusing to pay for war. (Les presentamos a la nueva generación de opositores al pago de impuestos, que se niegan a pagar guerras). Consultado el 19 de mayo, 2020 en: https://wagingnonviolence.org/2020/04/meet-new-generation-tax-resisters-refusing-to-pay-for-war/

Wilmot, P. (2020, abril 5).”Vulgarity makes the point polite conversation can’t”—a conversation with Ugandan dissident Stella Nyanzi. Waging Nonviolence. (“La grosería permite plantear argumentos que la conversación amable  no puede”. Conversación con la disidente ugandesa Stella Nyanzi. Librando la no violencia). Consultado el 19 de mayo, 2020 en: https://wagingnonviolence.org/2020/04/ugandan-dissident-stella-nyanzi-vulgarity-anti-authoritarian-struggle/

Organizaciones

International Center on Nonviolent Conflict: www.nonviolent-conflict.org

Serpaj México: https://www.serpajmx.org/

Palabras clave: noviolencia, paz desobediente, desobediencia, órdenes sociales inhumanos, resistencia civil noviolenta

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